sábado, 8 de agosto de 2015

DISTURBED 2

DISTURBED
Muy buenas noches, tardes, mañanas o días Sr.Morrison, se preguntará el porqué escribo esto o el motivo de mi sinceridad en esta carta, ya debería saberlo, es usted mi loquero, ¿no?
Vengo a intentar explicar ese suceso, ya sabe usted cual, y espero que no piense en la muerte de mi madrastra cocanómana o el antecesor abandono de mi padre, no, esto se remonta a cuando yo tenía 15 años, ya que el abandono, si recuerda de la última cita, ocurrió a les 16 y dicha muerte por esa puta drogadicta a los 18.
Bueno, pues en esta corta edad, a los 15, yo al igual que todos los malditos críos, estaba más salido que el canto de una mesa, y podrás preguntarte, ¿y qué tiene eso que ver con mi inestabilidad mental? Pues tan simple como que conocí una chica, que hizo que el canto de la mesa, se hiciese redondo.
Era verano, y su pelo rubio se podía ver a kilómetros, aunque llevaba unas californianas rosa, era raramente excitante, o por lo menos a mi parecer lo era, y he de confesar doctor, que la primera vez que me fijé en ella, pensé en empotrarla bruscamente contra el cabecero de la cama, follarla encima de la encimera o comerle el coño en la ducha, ¿cree que estoy enfermo? ¿O solo yo creo percatarme de ello?
Al observarla mejor, pude ver que era preciosa, y aunque suene raro, esas orejas de soplillo como ella les llama, me enamoraron, y vamos, mis fantasías sexuales se incrementaron al girarse, pedazo de culo ¿sabe doctor? Me apuesto la manga de mi  camisa de cuerdas a que no ha visto uno mejor.
¿Y se preguntará el porqué? El cuándo? ¿Y el donde?  
Pues nunca ocurrió, ya que nunca me atreví a acercarme, simplemente me atrevía a tocarme en mi casa penando en todas las guarradas que soñaba hacerle.
Todo fue a peor en los próximos meses, ya que seguía con mi obsesión, malsana obsesión por cierto.
A día de hoy ya lo recuerdo como una vaga visión, pero dios, como desearía hacerle todas esas cosas, creo que mi desvarío viene dado por la medicación a la que usted, ¡maldito bastardo hijo de puta me ha sometido en este centro psiquiátrico por el simple hecho de haber arrojado el cadáver de mi madrastra al río! 
Las camisas de fuerza pueden detener un cuerpo, pero no un sentimiento, y menos aún el de venganza.
Como ya le he dicho, iba a ser totalmente sincero, ahora, mire detrás de usted, en esa butaca de color marrón con pequeños agujeros abotonados al fondo, venga, girase sin miedo, puede que esté ahí, o en mi celda blanca, con mi camisa de fuerza blanca, y mi mente en blanco.


"Para su pobre decepción, en esa mente blanca, hay un cuerpo desnudo, macabro y sangriento, puede que sea usted, piense a quien llama loco la próxima vez"


jueves, 6 de agosto de 2015

DISTURBED 1


DISTURBED

¿Que se supone que debo hacer en esta situación?
El último consejo que me dio ese sucio bastardo llamado padre, antes de irse a comprar tabaco y no volver jamás fue “hijo, no sirves para nada, si te ofrecen una cantidad insana de dinero por tu cuerpo, acepta, y vete con aquel extraño que quiera a esta alimaña”
Se ve que eso de vivir en un barrio marginal y pobre le había afectado más de lo que podía creer.
Ahora, transcurridos ya diez años de ese abandono familiar por parte de mi “padre” y el haberme dejado con la cocainómana de mi madrastra, por fin tenía una oportunidad de irme de esta puta casa, ¡pero no!
¡No podía ser tan bonito! ¡¿Como coño le iba a salir bien algo al pobre desgraciado de Louck!?
Allí estaba yo, en la entrada de esa salita de estar, con su televisor viejo al lado de la ventana, y su sofá verde… moco, sí, verde moco es el color indicado para ese puto sofá.
Esa entrada de una simple y cutre puerta de madera, al igual que el resto de la casa, rozando la mediocridad.
No se puede esperar mucho de un barrio marginal y si a eso le sumas una cocainómana, o mejor dicho, ex –cocainómana, no se puede vivir en condiciones decentes.
Ahora entenderás el porqué digo ex, y es por el simple hecho de que una semana antes de de mi emancipación, allí estaba yo, con mi puta madrastra, en el salón, muerta, por lo que parecía una maldita sobredosis.
¿Cómo como coño pudo terminar una striper con mi padre? Muy fácil, el desgraciado iba de “pilinguis” como decía él, (personalmente, las llamo putas).
Esto condujo a un divorcio, el cual hizo que mi madre biológica, (a la cual le vino de perlas), se deshiciera de mi, y eso es algo que quería hacer desde que nací, ya que yo fui su error número 114, entre el tatuaje de putón (una mariposa encima del culo) que era el 113 y el 115, el casarse con mi padre. Me dejé hacer un pirsing en el pezón porqué le hacía ilusión a ella, y me lo paga echándome de su vida, una madre desgraciada, algún día la encontraré y ya hablaremos.
Así que esa es la historia sobre como terminé en casa, observando el cuerpo de mi madrastra, ya frío, y pensando que si la tiraba al río nadie la echaría en falta, así que eso hice.