jueves, 6 de agosto de 2015

DISTURBED 1


DISTURBED

¿Que se supone que debo hacer en esta situación?
El último consejo que me dio ese sucio bastardo llamado padre, antes de irse a comprar tabaco y no volver jamás fue “hijo, no sirves para nada, si te ofrecen una cantidad insana de dinero por tu cuerpo, acepta, y vete con aquel extraño que quiera a esta alimaña”
Se ve que eso de vivir en un barrio marginal y pobre le había afectado más de lo que podía creer.
Ahora, transcurridos ya diez años de ese abandono familiar por parte de mi “padre” y el haberme dejado con la cocainómana de mi madrastra, por fin tenía una oportunidad de irme de esta puta casa, ¡pero no!
¡No podía ser tan bonito! ¡¿Como coño le iba a salir bien algo al pobre desgraciado de Louck!?
Allí estaba yo, en la entrada de esa salita de estar, con su televisor viejo al lado de la ventana, y su sofá verde… moco, sí, verde moco es el color indicado para ese puto sofá.
Esa entrada de una simple y cutre puerta de madera, al igual que el resto de la casa, rozando la mediocridad.
No se puede esperar mucho de un barrio marginal y si a eso le sumas una cocainómana, o mejor dicho, ex –cocainómana, no se puede vivir en condiciones decentes.
Ahora entenderás el porqué digo ex, y es por el simple hecho de que una semana antes de de mi emancipación, allí estaba yo, con mi puta madrastra, en el salón, muerta, por lo que parecía una maldita sobredosis.
¿Cómo como coño pudo terminar una striper con mi padre? Muy fácil, el desgraciado iba de “pilinguis” como decía él, (personalmente, las llamo putas).
Esto condujo a un divorcio, el cual hizo que mi madre biológica, (a la cual le vino de perlas), se deshiciera de mi, y eso es algo que quería hacer desde que nací, ya que yo fui su error número 114, entre el tatuaje de putón (una mariposa encima del culo) que era el 113 y el 115, el casarse con mi padre. Me dejé hacer un pirsing en el pezón porqué le hacía ilusión a ella, y me lo paga echándome de su vida, una madre desgraciada, algún día la encontraré y ya hablaremos.
Así que esa es la historia sobre como terminé en casa, observando el cuerpo de mi madrastra, ya frío, y pensando que si la tiraba al río nadie la echaría en falta, así que eso hice.

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